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La protección de la hoja
Gestión de plagas
El documento Integrated Pest Management [Gestión Integrada de Plagas] es clave para el control sostenible de las plagas. El objetivo es adoptar estrategias culturales, biológicas, mecánicas, físicas o cualquier otra menos peligrosa para reducir el uso de pesticidas. El IPM constituye un análisis pormenorizado de todas las técnicas existentes de control de plagas y su posterior integración para lograr un equilibrio ecológico. De este modo se reducen las poblaciones de plagas a la par que se mantienen unos niveles óptimos de uso de pesticidas y otras intervenciones, reduciéndose además los riesgos para la salud y el medio ambiente.

Buenas prácticas
Plagas de artrópodos y enfermedades provocadas por hongos
Los manuales de las plantaciones locales deben incluir métodos detallados para la gestión de plagas y enfermedades propias del lugar con hincapié en los controles culturales. Deben estar en vigor los procedimientos y protocolos propios de una buena supervisión.
En África oriental se debe evitar el uso de insecticidas, acaricidas y fungicidas en el té ya maduro, excepto en circunstancias muy excepcionales. Las enfermedades y los problemas provocados por insectos no deben ser significativos, y el té bien cultivado casi siempre será capaz de superar las plagas a corto plazo, como la del ácaro de la araña roja, sin que sea necesario aplicar un plaguicida.
Los productos químicos pueden acabar con los enemigos naturales de las plagas y contribuir al desarrollo de una epidemia, por lo que sólo deben utilizarse cuando sea inevitable y en el contexto de un programa de IPM bien gestionado.
Requisitos clave de un sistema de IPM:
- Evitar el uso profiláctico de plaguicidas.
- Realizar controles culturales de rutina (como la destrucción de los focos de reproducción o mantener una buena cobertura vegetal).
- Desarrollar sistemas de censos de las plagas principales basados en el conocimiento de los ciclos de vida y los enemigos naturales.
- Determinar los umbrales de acción frente a las plagas principales basados en los niveles de daño económico.
- Si fuera preciso emplear plaguicidas, es importante ser selectivos para reducir cualquier trastorno producido en el equilibrio ecológico y garantizar la seguridad del operario.
Uso de plaguicidas
No se deben utilizar plaguicidas si los operarios no han recibido formación al respecto, si no se siguen los procedimientos adecuados o si no es posible utilizar el equipo y la ropa protectora adecuados.
Debe limitarse el uso de plaguicidas a aquéllos recomendados por los institutos nacionales de estudio del té previamente aprobados para su uso en la reglamentación del país.
Los plaguicidas se seleccionarán según la toxicidad que presenten para el ecosistema terrestre y acuático, y así reducir el riesgo para los operarios y el medio ambiente. La dirección debe estar en condiciones de justificar el uso de cada plaguicida.
Las decisiones de compra de plaguicidas deben tener en cuenta la calidad (los genéricos de bajo coste pueden incluir productos tóxicos asociados) y la cantidad solicitada no debe superar la que se vaya a utilizar antes de la fecha de caducidad. Compre a aquellos proveedores que acepten recoger los contenedores vacíos para desecharlos.
Los plaguicidas se deben almacenar en un lugar seguro y su uso se ceñirá a procedimientos claramente definidos e impuestos, incluidas las medidas a seguir en caso de vertidos accidentales. El equipo pulverizador se debe diseñar y mantener para aplicar la dosis con eficacia y empleando la cantidad mínima de producto para lograr los resultados deseados. Es importante reducir la dosis a pulverizar, en especial si hay recursos hidrográficos o domicilios que pudieran resultar afectados.
Es preciso llevar un registro exacto del uso de los plaguicidas. Se debe prestar especial atención a la seguridad del operario:
- Formación continuada
- Existencia de ropa protectora convenientemente comprobada y sustituida,
- Disponibilidad de instalaciones de aseo personal para su uso tras manipular plaguicidas Toda la ropa y el material se lavará y limpiará debidamente,
- Los operarios deberán someterse a controles rutinarios de salud y las instalaciones contarán con las medidas adecuadas para aplicar primeros auxilios; si se produjeran incidentes por envenenamiento, debe haber antídotos a mano.
Escardado
Garantice la utilización de componentes seguros ecológica y médicamente, cuya aplicación concuerde con las pautas de la industria y de los servicios de asesoramiento, y el empleo de métodos de pulverizado de poco volumen.
Para lograr un escardado sostenible y reducir el riesgo de desarrollo de resistencia a los herbicidas puede introducirse un programa que modifique los ingredientes activos.
Se debe emplear tecnología de volumen ultra reducido o similar para minimizar los niveles de descarga de productos químicos. Se practicará el pulverizado concreto de determinadas hierbas.
Adopte métodos mecánicos de control con una buena relación coste-eficacia, incluido el uso de mantillo antes que el de herbicidas.
Se recomienda el escardado a mano en las propiedades pequeñas que no dispongan de acceso a herbicidas, equipos y ropa protectora adecuados.
Áreas potenciales de mejora
Promueva el estudio de agentes de biocontrol (predadores, parásitos, biofungicidas o feromonas) como elementos del IPM. Cuando los resultados de las investigaciones sean alentadores, incorpore sus sistemas a las prácticas de gestión y evalúe su eficacia y consecuencias en la gestión de plagas y el medio ambiente. Si las malas hierbas supusieran un problema para el té ya maduro, determine ello se debe a la política de podas. Un ciclo de poda más largo o una altura mayor de la poda genera menor penetración de la luz en el cultivo del té, con lo que hay menos malas hierbas. Evite el rebaje excepto cuando esta práctica suponga un beneficio concreto para el negocio, como sucede en India con un mejor equilibrio entre calidad y cantidad. Emplee escardado manual en el interior de los cultivos.
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