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La protección de la hoja

Fertilidad del suelo

La materia orgánica del suelo es importante para preservar su salud y estructura, reduciendo así su pérdida e incrementando sus nutrientes y la eficacia del uso del agua. Es preciso mantener un equilibrio satisfactorio de los niveles de materia orgánica de cada tipo de suelo. La materia orgánica procede de actividades de limpieza de vegetación de los terrenos recién plantados, de la caída de hojas, las podas y el mantillo de los campos ya maduros. Si un suelo presenta un largo deterioro de su estructura y fertilidad, esto puede deberse a la compactación (particularmente cuando hay mecanización), a los cambios producidos en el pH, a un incremento de la salinidad o a un posible efecto colateral del sistema de riego.

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Buenas prácticas

Materia orgánica

Conserve los restos de la poda del té en el campo. Busque fuentes alternativas de leña para desalentar el uso de los restos de la poda. Gestione los árboles de sombra para que realicen aportes a la materia orgánica (hojas y restos de podas). Agregue materia orgánica a los campos podados con niveles bajos (humus de lombriz, estiércol, desperdicios de plantas) teniendo en cuenta los beneficios de las diferentes fuentes en relación a los nutrientes, los microorganismos y la retención de agua. Estudie la rehabilitación del suelo con un cultivo anterior (teosinte, leguminosas) en las zonas asignadas para la plantación de té y durante dos años antes de replantar. Reduzca el periodo de tiempo sin cobertura del suelo.

Compactación del suelo

La compactación del suelo puede desembocar en arrastre de agua o un crecimiento pobre de los cultivos debido al deterioro de su estructura. Éste no es un tema que afecte excesivamente al té excepto si se utilizan cosechadoras mecanizadas. Es preciso supervisar la compactación en tales zonas. Debe evitarse el uso de maquinaria pesada durante la preparación de la tierra, especialmente cuando el suelo está húmedo. Mantenga la cobertura de las plantas en los senderos sin pavimentar y por los lugares de tránsito de los tractores.

pH y salinidad del suelo
(25 x 40 cm) con una tasa de sulfuro de 60 g por hoyo. Este tipo de zonas es reconocible porque las plantas de té jóvenes presentan un crecimiento raquítico, hojas arrugadas y raíces anudadas. El diagnóstico de las condiciones ideales para plantar puede complementarse con la observación de campos cercanos de té sano y la presencia de plantas indicadoras como helechos (Pteridium aquilinum), malvas (Borreria princeae) y césped kikuyu (Pennisetum clandestinum). Si el suelo se torna excesivamente ácido (por debajo de un pH 4), aplique cal durante la poda, una cantidad generosa de cal dolomítica si dispone de ella. Las tasas recomendadas pueden conseguirse en los servicios locales de investigación o asesoramiento. No es probable que el sistema de riego contribuya a un aumento de la salinidad excepto si el total de las precipitaciones anuales supera la evapotranspiración. Aspectos que deben monitorizarse:
- Tabla de nivel de agua
- Total de precipitaciones + riego - evapotranspiración para garantizar el descenso neto de agua durante el año.
- La calidad del agua de regadío para evitar situaciones de incremento de sodio que podrían afectar negativamente al crecimiento del cultivo.

Áreas potenciales de mejora
para reducir la necesidad de utilizar fertilizantes inorgánicos. Sopese el uso de fosfato natural (excepto en zonas con un pH elevado), en especial durante los preparativos para replantar los terrenos. Incorporar el fosfato natural reducirá la posterior dependencia de fertilizante de P soluble que podría filtrarse a la red hidrográfica. Estudie las zonas con tasas elevadas de fertilizante como baremo para entender los motivos y la posibilidad de una reducción importante.

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